Louisa, un individuo muy afín a la familia que jamás contrajo nupcias,
se manifestó, al igual que sus padres, bastante activa a nivel social y
político durante toda su existencia, colocándose en contra de la
esclavitud y apoyando con empeño el voto de la mujer.
Cuando detonó la Guerra Civil en su nación se ocupó como enfermera en el
Unión Hospital de Georgetown. Mientras quedaba practicando su labor
soportó fiebres tifoideas, que le trataron con calamina. Este
procedimiento, que conllevó una intoxicación de mercurio, le acarreó a
sobrellevar cuantiosos trastornos durante toda su existencia.
Las comunicaciones remitidas a su familia durante este período fueron
divulgadas con el título de “Apuntes del hospital” (1863). Un año más
tarde surgiría su primera novela, “Moods” (1864).
Con su labor literaria más notoria, la novela “Mujercitas” (1868),
Louisa obtendría la gloria y la fortuna. El compendio, con componentes
autobiográficos, fue extendido por títulos como “Hombrecitos” (1871) o
“Los muchachos de Jo” (1886). Algunos de sus últimos trabajos
intelectuales fueron “Work” (1873) o “Un moderno Mefistófeles” (1877)
La gran popularidad de Mujercitas emprendió con la adaptación
cinematográfica de 1933, dirigida por George Cukor e interpretada por
Katherine Hepburn. En el año 1949 Mervyn Leroy dirigió otra adaptación
con Elizabeth Taylor como protagonista y en 1994 la directora Gilliam
Armstrong retorna a adecuar la novela esta vez con Wynona Ryder y Susan
Sarandon. Autora también de Un moderno Mefistófeles (1877), sobre los
arrojos de una mujer para escapar a la seducción de un galán diabólico.
Junto a Un susurro en la oscuridad (1889), se editaron póstumamente.
Louisa
May Alcott falleció en la metrópoli de Boston el 6 de marzo de 1888.
Tenía 55 años. Un año más tarde salió su novela póstuma “Un susurro en
la oscuridad” (1889).